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INDUSTRIA LOCAL EN RIESGO

“Defender la industria nacional no es pedir privilegios”

José María Cantos, titular de la Unión Industrial de Santiago del Estero, alertó que la apertura de importaciones sin condiciones de competencia justa amenaza con desmantelar el motor del empleo privado en el NOA y advirtió sobre el riesgo de pasar de un país productor a uno meramente consumidor.

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09 feb, 2026 01:04 p. m. Actualizado: 09 feb, 2026 01:04 p. m. AR
“Defender la industria nacional no es pedir privilegios”

La industria argentina atraviesa una transición crítica donde la supervivencia desplazó a la expansión como principal objetivo empresarial. José María Cantos, presidente de la Unión Industrial de Santiago del Estero (UISDE) y miembro del Consejo Directivo de la UIA, trazó un crudo diagnóstico sobre el impacto de la apertura indiscriminada de importaciones en un contexto de recesión y falta de financiamiento. El dirigente advirtió que la falta de una "cancha equilibrada" para las pequeñas y medianas empresas locales no solo destruye puestos de trabajo directos, sino que desarticula el tejido social de regiones enteras, con una incidencia particularmente grave en el Noroeste Argentino (NOA), donde la alternativa laboral suele ser la informalidad o la migración.


Según Cantos, en una nota de opinión para el medio Nuevo Diario Web, la situación forzó a las compañías a un retroceso operativo alarmante. “Después del ajuste, muchas empresas entraron en un modo que nadie desea: sostenerse como se pueda. Cuando el consumo cae, cuando el financiamiento se vuelve inaccesible, cuando los costos suben y la previsibilidad desaparece, la fábrica deja de pensar en crecer. Piensa en aguantar”. Esta dinámica de resistencia implica decisiones dolorosas: “Se frenan inversiones, se posponen compras de maquinaria, se reducen horas, se reorganizan líneas, se estiran pagos. Una industria no se sostiene indefinidamente con el motor a media máquina”.


El foco de la preocupación radica en cómo se está implementando el ingreso de bienes extranjeros. Para el referente industrial, importar es una herramienta necesaria para obtener tecnología o insumos, pero el conflicto surge cuando se permite el ingreso de producto terminado sin reglas claras. “Competir no significa dejar a cada uno librado a su suerte. Competir requiere una cancha equilibrada. Y hoy esa cancha no está equilibrada”, sentenció Cantos, señalando que mientras una pyme local lidia con altos costos logísticos e impositivos, los productos externos llegan con escalas y financiamientos superiores.


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El impacto en el norte del país reviste una gravedad estructural. En las provincias del NOA, una planta industrial es el corazón de la economía local. “En el NOA el efecto se siente con más fuerza por una razón simple: en muchas ciudades una fábrica no es ‘una empresa más’. Es uno de los principales motores del empleo privado y de la economía local”, explicó el titular de la UISDE. En ese sentido, puntualizó que “cuando esa red se enfría, se enfría toda la ciudad”, afectando desde el transporte y la logística hasta el comercio de barrio y la gastronomía.


Cantos también cuestionó la premisa de que la apertura garantiza precios bajos de forma permanente. “Si la apertura desplaza producción local en un contexto de demanda débil, el impacto sobre el empleo puede ser rápido. Y cuando cae el empleo, cae el consumo. El precio más bajo de hoy puede terminar siendo el problema mayor de mañana”. Además, advirtió que el ingreso masivo puede ser una estrategia para ganar mercado: “Si en el camino se debilita o desaparece parte de la competencia local, después quedan menos opciones reales. Y con menos competencia, los precios no bajan: tienden a subir”.


Finalmente, el dirigente aclaró que el reclamo del sector no busca un aislamiento de la economía, sino un marco de equidad. “Defender la industria nacional no es pedir privilegios. Es pedir condiciones razonables para producir, invertir y sostener empleo”. Para ello, enumeró necesidades básicas como el “crédito productivo y accesible”, la “defensa comercial cuando existan prácticas desleales” y la “previsibilidad normativa y macroeconómica para planificar precios, compras, inversión y empleo”. Cantos concluyó advirtiendo que lo que se discute es el modelo de nación: “Se discute si queremos un país que produzca, incorpore valor y sostenga empleo formal en todo el territorio, o un país que se limite a consumir lo que otros producen”.

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